Si tenemos en cuenta las dificultades que un recién licenciado en Medicina tiene para ponerse a trabajar, la única explicación que se me ocurre para explicar la baja tasa de abandono de esta carrera, de sólo el 12%, es la serie “House”.
Me da que los únicos telespectadores que se enteran de qué van los episodios son los miles de estudiantes –ya talluditos- que accedieron en tropel a los estudios de Medicina en los 70 y 80, y me imagino que las nuevas generaciones –en una muestra más de su gusto por el conocimiento- no quieren ser menos. Además, seguro que ayuda a aprobar el MIR.
Porque, a estas alturas, ¿quiénes de vosotros, los que estáis enganchados a esta serie, no sabríais responder a un caso tal que así?:
Un joven sufre un traumatismo torácico por colisión en accidente de tráfico. Ingresa en el hospital con un Glasgow de 13, dolorido en costado e hipocondrio izquierdo. Se palpa crepitación en hemitórax izquierdo. La radiografía simple muestra fracturas de 6ª a 10ª costillas izquierdas unifocales, así como neumotórax mayor del 30% y derrame pleural. El paciente permanece hemodinámicamente estable, TA sistólica alrededor de 100 mm de Hg. La gasometría arterial con oxígeno es: PO2 75 mm de Hg., CO2 25 mm de Hg y pH 7,45. Se coloca tubo de tórax obteniendo aire y 500 cc de líquido hemorrágico.
Qué, listos, ¿hacemos traqueotomía o no?




Recomiendo hacer una punción lumbar y luego ya veremos. Por cierto, visita mi blog.